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El domingo 1 de octubre, en el diario online "El Mostrador", fue publicada una carta al Director cuyo autor es Alexander Jansson, del séptimo básico A, la que compartimos con ustedes al igual que el link.  Queremos alumnos reflexivos y él lo demuestra.  ¡Felicitaciones Alexander!

http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2017/10/01/y-que-paso-con-la-ballena-azul

Señor Director:

Como sabemos, La Ballena Azul fue un “juego” que atravesó el mundo y causó mucho furor en la prensa. Pero, ¿nos planteamos alguna vez cómo fue visto este fenómeno desde la óptica adolescente? Tengo 12 años y hoy, pasado el ruido, quisiera hablar sobre este tema.

La Ballena Azul fue durante un tiempo una amenaza dirigida principalmente a los jóvenes. Pero, ¿fue hecha para atentar únicamente contra los adolescentes o contra la sociedad entera? Sabemos que afectaba especialmente a niños distantes de sus padres, familiares o tutores, pues hoy en día existe bastante educación sobre las redes y sobre cómo manejarlas. Pero, independiente de esto, ¿por qué caemos en páginas o foros así? Simplemente, por curiosidad. Internet posee una cantidad de información enorme. Por otra parte, los adolescentes estamos en una época de búsqueda de identidad; la distancia con nuestras familias aumenta, pues sentimos que no nos entienden (aunque esto no sea tan así, porque ellos en general sólo están tratando de ayudarnos y apoyarnos en nuestro proceso de cambio). También sentimos atracción y caemos, ya que estos juegos generan un quiebre respecto a lo que estamos acostumbrados a ver: nos dan ganas de probar esto nuevo que genera tanto revuelo, vivirlo en carne propia, sintiéndonos identificados con algo.

Ahora bien, las personas que estaban detrás de La Ballena Azul no crearon este “juego” simplemente para llevar a un grupo de jóvenes al suicidio, sino en busca de dinero. En Rusia, donde comenzó, se hablaba de grandes cifras de muertes debido a estos “retos”. Pero eran falsas. Su supuesto creador quería hacerse rico aprovechándose de esta mentira y su revuelo; al buscar información sobre el “juego”, obtenía ganancias con spam. Hoy, se ha demostrado que este “juego” tenía varias mentes detrás, lo que justifica su propagación. Aunque quizá no fueron dos o tres sus creadores, sino miles.

La Ballena Azul fue tan sólo un sucesor de otros casos que no alcanzan suficiente popularidad como para ser difundidos por la prensa. Su fugaz existencia se debió al énfasis mediático y a las acciones de las autoridades; y su olvido, a que gran parte de sus “jugadores” perdieron interés. Era tiempo de pasar a otra cosa.

Alexander Jansson
7° A – John Dewey College

 

 

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